Una década de catering y convenciones hoteleras, con sombras incluidas
Diez años dan para mucho en el negocio de catering y convenciones hoteleras. Según el repaso que firma Hospitality Net, lo bueno se ve claro: menús personalizados, herramientas tecnológicas que ordenan la operación y una propuesta gastronómica que ha dejado de ser el patito feo del hotel. Ahí el sector ha subido de nivel, y se nota.
Lo feo también tiene nombre. Las tarifas ocultas, la escasez de personal y los contratos de F&B con letra pequeña siguen ahí, y el golpe lo encajan sobre todo los grupos pequeños, los que no tienen volumen para negociar. Me chirría que después de una década hablando de transparencia sigamos con cargos que el cliente descubre al final.
Mi lectura es positiva a medias. El que sepa montar una propuesta de eventos clara, sin sorpresas y con equipo propio, tiene delante un filón. La personalización y la tecnología ya no son un lujo, son la palanca para competir sin depender del tamaño.
Preguntas rápidas
¿Qué ha cambiado en el catering hotelero en la última década?
¿Qué problemas siguen sin resolverse en convenciones hoteleras?
¿Por qué los grupos pequeños salen peor parados?
¿Merece la pena invertir en eventos hoteleros hoy?
¿Qué debería revisar un hotel en su contrato de F&B para eventos?
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